Sobre nosotros

Vrolak 

Tenía 8 años y me fascinaban los monstruos y los vampiros desde que leí por primera vez Drácula. Aquel universo se quedó conmigo: la noche, las criaturas, lo que no encaja del todo en una sola forma.


En ese contexto apareció vlkolak, un término eslovaco que significa hombre-lobo (vlk, lobo). Lo recordé fonéticamente, como me imaginé que se pronunciaba, y ese sonido quedó guardado.


Con el tiempo, esa resonancia evolucionó de manera natural hasta convertirse en Vrolak. No como un recuerdo literal, sino como algo propio: una identidad nacida de la imaginación, del paso del tiempo y de cómo las ideas se transforman cuando crecen contigo.



Evolución

 

Desde entonces, Vrolak me ha acompañado toda la vida. Ha dado nombre a creaciones personales que no podía llamar de otra forma. Ideas, dibujos, conceptos y proyectos que compartían una misma energía y que, sin saberlo, ya tenían identidad.


Durante años intenté sacarla de distintas maneras: pintándola, escribiéndola, dándole forma en ideas sueltas. Pero ninguna de esas vías era el formato correcto. La creatividad seguía ahí, latente, esperando algo más sólido para manifestarse.


Hasta que un día despertó como marca. Vrolak necesitaba salir de la mente y existir en el mundo real. No como un nombre más, sino como una forma de liberar una creatividad atrapada, de darle cuerpo, presencia y continuidad. Así nació Vrolak: cuando una idea deja de ser solo personal y decide caminar por sí misma.